Memoria y Balance 2013

Parece que fue el mes pasado cuando escribía las líneas que siempre (o mejor dicho unos años) le dedicó al cambio en el número de año en el almanaque. Nada cambia, sólo ese número, sin embargo, como con mi cumpleaños, es momento de revisar que pasó.

Fue un año buenísimo.

Los primeros días de 2013 arranque trabajando nuevamente para una empresa, DigBang, volviendo al cambio de vida, a una oficina y a bocha de compañeros de trabajo. Me pudrí temporalmente del hombre orquesta freelancer y la premisa era clara y desafiante: traer “aires nuevos” a una software factory, hacer investigación, resolver problemas raros, capacitar, subir el nivel general. Un gran trabajo, grandes compañeros y un grosísimo jefe. Aprendí una bocha. Pude sacarme las ganas de enseñar.
Hasta qué vino Cuoma, a ofrecerme lo más tentador que alguien podía ofrecerme: pensar y desarrollar productos de atención al cliente, sacarlos a la calle y hacerlos facturar.

Sí algo pasó en 2013 fue que aprendí. Fui una esponja. Me actualice, volví a tener hambre, volví a leer libros técnicos, a preguntar, a relacionarme con gente del palo, aprender aprender y aprender, creo, como nunca antes.

2014 me encuentra con muchas ganas de que empiece a rodar. Que las semillas que ya plantamos empiecen a crecer y seguir armando cosas interesantes.

Por otro lado, 2013 fue socialmente, un retroceso. Fue bastante hermitaneo. Volví a una sintonía de pocas pero más valiosas amistades, exponiendo aún más mis cosas buenas y malas. Agregue pocas personas a mi vida.
Fue un año de reencuentros locos, llamados inesperados y contactos del más allá.
Fue a recordar detalles de mi infancia con el reencuentro con Alejandro, 18 años después. A remover un poco la bosta del pasado más oscuro con Mariano, 15 años después. Fue a recordar supuestos años felices, con Javier, como 5 años después. Todos movilizantes y por demás interesantes.

También, este recorrido me encontró perfectamente acompañado de Clau. Vacacionamos, vivimos nuestra casa, y juntamos más historias. :)

Cumplí más de la mitad de los objetivos que me había propuesto para este año, nada mal:

  • Trabajar menos: hacer el cambio de trabajo también era para controlar al workaholico de mierda que tengo adentro. Llevar en el hombro ~10 proyectos simultáneos era insalubre. Este año, si bien nunca deje de tener proyectos freelance, estuve más selectivo (por falta de tiempo). Igual, la idea era no tenerlos. Por momentos se me fue un poco de las manos. Espero en 2014 controlarlo aún más.
  • Mas música: seguimos con #NerdRock a pleno, mucho más ensayados. Finalmente tocamos en vivo y fue mucha gente linda. Por otro lado, cumplí con un gran pendiente de mi vida: aprender a tocar la batería. Arranqué clases y meses después, ya toco lo básico :P ¿2014 me tendrá en alguna banda de principiantes?
  • Estudiar algo: si bien no fue nada formal, estudie y aprendí más de programación. Y, como ya destaqué, estoy estudiando batería. También leí bastante más de lo que venía haciendo, aunque bastante menos de lo que me gustaría.
  • Hacer ejercicio: hicimos junto a Clau el programa “From Couch to 5K”, para justamente salir del sillón, empezar de a poco a correr y llegar, en 9 semanas, a correr 5 kilómetros. Sonaba MUY imposible, sin embargo lo logramos. La verdad es que se puede, sólo hay que tener ganas. Yendo a más, me propuse, antes de fin de año, correr una carrera pública de al menos 5Km. A la postre, el invierno nos guardó y la energía de correr volvió al sillón, y la maratón la vi por TV. Sería ideal volver a las pistas.
  • Volver a la electrónica: reflotar este viejo amor adolescente, aprovechar las maravillas modernas (arduino, raspi) y de paso, estudiar. No hice nada al respecto. Desastre.
  • Hacer -algo- de plata sin laburar: la idea era simple, hacer algo que genere ingresos y que no haya que mantener y meterle mano todos los días. Aunque sea AR$1. Hice pero no mantuve guia.im, genere dos themes de WordPress con algún éxito inicial, y para fin de año investigue, aprendí y use instrumentos financieros del mundo real, nada mal.

Como dije antes, fue un buen año. El que viene será mejor, sin dudas.