No aprendimos nada

I.

La publicidad del Quilmes Rock 2011, ese que inicio con el paupérrimo show de The Flaming Lips, tiene por slogan algo así como «El rock se encuentra con el mejor público del mundo» … Y esta cervecita falta a la verdad, dos veces en una misma oración.
No solo por ser, a esta altura, el festival de rock con menos rock de la historia de los festivales de rock, si no porque el público que fue/va/va a ir a este “festival” es de los peores, por esto.

II.

Hoy se difundió la triste noticia que un –pibe– de 32 años, un tal Miguel Ramírez falleció a causa de las heridas causadas por el impacto de una bengala, encendida durante el recital de “La Renga” en el autódromo «Roberto Mouras» de La Plata. Luego de 10 días hecho una planta, seguramente prefirió morir.

III.

7 años pasaron de la tragedia de Cromagnon. 200 pibes murieron por una bengala. Menos de 10 años de condena le dieron al que mas le dieron y quizas el menos culpable de toda la cadena de errores/negligencias/hijaputeces que ocaciono esto.
Sin embargo, 7 años despues hay que lamentar una vida mas en esto que solemos llamar “una fiesta” para nosotros, los que nos gusta la música,  el rock y los recitales en vivo.

Me pregunto, ¿Cuántas vidas mas hace falta perder para darnos cuenta que el camino tomado es el equivocado? ¿Por qué falta tanta educación (y ¿quién tiene que darla?)? ¿Por qué hay un pacto tacito entre bandas, organizaciones y publico?
¿Cuál es la puta necesidad de darle «color» a algo que puede (y debe poder) disfrutarse con los ojos cerados?

(aclaración para los boludos de siempre: no, no me gustan las bandas ni iria a cualquier recital donde el público sea pasible de encender una bengala. Hablo del rock y la música en general)