¿Qué pasa cuando pasan más de 20 años?

Este blog se convirtió, definitivamente, en un diario intimo.

Ultimamente la vida me esta sirviendo en bandeja unos viajecitos al pasado, tratando de poner a prueba mi memoria. Y estos flashbacks no son mas que una puta evidencia del paso del puto tiempo. Conclusión: me estoy poniendo viejo grande.

En el capitulo de “Reencuentros en la vida de Juan Manuel” del día de hoy, fueron dos, casi simultáneos.

Carolina

Casi sin saberlo, haciendo la fila para entrar al espectáculo que generó todo esto, junto a mi madre, nos encontramos con ella.
Carolina, se podría decir que fue mi primer primer amor. Ese, que era amor antes de ni siquiera saber que carajo eran esas mariposas en el estomago. Yo tenia unos 7 años, ella unos 12. Completamente fuera de mi liga. Perfecta, rubia, pelo largo, ojos claros. Jugaba con los nenes mas grandes, ya iba sola a la plaza y se subía a las hamacas, sola. Y yo, un guanaco de 7, obsesionado con patear una pelota, siempre con mocos por la rinitis perenne que me acompaña a estos días, la miraba de lejos, sabiendo que, si se alineaban las estrellas, se iba a fijar en mi, sin saberlo, 20 años después, en las escaleras de un teatro palermitano un día cualquiera.

«¡No te puedo creer que vos sos Juan Manuel! yo soy Carolina, la hija de Carlitos y Adriana», me dijo.

Mi corazón se rompió.

Sigue rubia, siguen sus ojos claros, pero perdió su perfección gracias a lo que tres hijos, 20 años y un marido panzón pueden hacer en una mujer cercana a los 40.

Carlitos, Adriana y El Chino

Así como el año pasado me reencontré con Mariano, amigo de mi viejo y, mas importante, la persona fue la ultima en verlo con vida, allá, hace mas de 15 años; probablemente hoy vi a quienes lo vieron y disfrutaron en la mejor parte de su vida. Estos son Carlos, Adriana y El Chino.

Básicamente su pandilla de amigos de la adolescencia. Aquellos que me contaban las historias de mi viejo, que me abrían su casa para ir a jugar con sus hijos (y Carolina), aquellos que realmente conocían a mi padre. Aquellos que se iban al sur en un 2CV, y recorrieron todo EEUU en su luna de miel, que, claro, fueron de a 6, cuando se caso el ultimo.

El mas «bohemio» de los tres, El Chino, hoy despunta su vicio con un show de Magia y Humor, musicalizado por la banda de sus amores (y de los mios!): The Beatles. Y ésta fue la excusa. Y ahi estuve.

«¡No te puedo creer que vos sos Juan Manuel el hijo de Daniel! Yo soy Carlitos, ¿te acordás de mi? ¡Como quería yo a tu viejo! ¡Estas igual!»

Como olvidarte!, (si vos sos Carlitos, el padre de Carolina).

Mi corazón se rompió, nuevamente.

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Estas personas son lo que hoy sería mi viejo si hubiese estado ahi, en una silla al lado mío.