Reparar

Ayer tuve la responsabilidad de detener el deterioro de una centenaria edición chilena de “El conde de Montecristo” de Alejandro Dumas, que resultó de una larga suceción de herencias entre las mujeres de la familia Jara Alderete.

Y relacionado con Acerca del mundo real y su construcción, restaurar un libro, recorrerlo, pegarle con toda la paciencia del mundo cada hoja, unir el lomo con hilos, presentar, cortar y unir las guardas, reforzar con cuerinas y marcar las cañuelas. Aprender de primera mano de un especialista en restauración la compleja y artesanal manera de armar un libro que dure otros 100 años.

Esto sucedió ayer en el Club de Reparadores, un evento itinerante que tiene la dura misión de detener, a como de lugar, la obsolescencia programada de una multiple cantidad de objetos (electrodomésticos, libros, ropa, etc) y cuya mano de obra son personas que le quieren dedicar un rato a esto de arreglar aprendiendo.

Y de nuevo, mas de dos horas concentrado, sin distracciones, haciendo algo con la manos, rodeado de pares en la misma.
Mientras escribía estas líneas, cambie de solapa no menos de 10 veces.

Que tóxico.