Rubén, parte 2.

Querido diario, me quedé pensando.

Rubén por suerte no sabe que soy de esos que, en la calle, y desde la impunidad de mi auto, putean a tipos como él cuando se adueñan de las calles y manejan tan pero tan mal, y de los que cuando me subo a su oficina y estos intentan tener una easy talk no me gusta hablarles. No lo sabe, asume, por razones desconocidas, que soy amigable y que me gustan las easy talks.

Nada más lejos. No lo nota, probablemente, porque la alineación de los planetas me llevaron a mantener esta conversación.

Tampoco sabe y no asume el quilombo mental que estoy viviendo hace varios meses, intentando tomar desiciones que me lleven para adelante, como me aconsejó.

Aunque quizas lo vio en mi cara, en mi lenguaje corporal afectado o simplemente adivinó, como adivinó el gol de Temperley ante Velez, que lo vio venir no menos de 59 segundos antes de que suceda y que, recordemos, le dio la victoria a El Gasolero por 2-1 por la 19 fecha del torneo local. Igual poco le importaba, el es hincha del rojo de Avellaneda que finalmente jugó el sábado, tipo 20:10hs contra Colón en Santa Fé, un poco lejos de Temperley.

No sabe ni asume que hoy, lunes 2 de agosto, en el conurbáneo barrio de Martinez, San Isidro, lejano pero tan primer cordón como su Avellaneda natal, dispuse de los ahorros de toda mi vida para comprar lo que, obra, albañiles, pintura, burocracia, papeles, abogados, deudas y mucha paciencia mediante será mi primer hogar. Eso que algunos llaman el “lugar donde caerse muerto”, como si importara, en ese momento, donde hacerlo.

Los avatares son complejos, el papeleo eterno y la decisión de hacer all in es escalofriante. Sin embargo, considero esta decisión como “ir para adelante”.

Probablemente es el paso mas importante que de en mi vida. Y es hoy, aquí y ahora.

Rubén no lo sabe. Con su edad, situación laboral y estado civil, me animo a adivinar que es un tema irresuelto. No quise tocar el tema.

Todavía quedan algunos pasos en esto de avanzar.