Rubén, parte 3.

Querido diario.

Sigo pensando en Rubén y sus 53 años. Probablemente esclavo de su oficina con ruedas sin oportunidad de cambiar, por su edad, por su oficio y por su secundario incompleto. 3 pibes que solo uno trabaja, los otros estudian. La manutención del 50% de esas dos bocas, más la deuda diaria que tiene que salir a cubrir todas las mañanas para poder alquilar el fiat siena año 2002, negro, con techo amarillo y numero de licencia un mil cuatrocientos setenta y dos tampoco le dejan mucho margen de acción. El negocio es de otro, el sólo sale a pelearla, como hace 21 años, cuando se le prendió fuego su fiat duna año 94 y ese seguro barato medio turbio se abrió de gambas.

Rubén no sabe, ni asume, que hace unas semanas le anuncié nervioso a mis jefes que renunciaba a mi trabajo. Renunciaba también a la zona de confort mas confortable en la que estuve en mi vida, alias de situación laboral controlada, sueldo fijo, obra social decente, tiempos auto-impuestos y hacer diariamente mas o menos lo que a uno le gusta.

Nuestra diferencia generacional quizás hubiese hecho que Rubén no me entienda si le hubiese contado esto. Quizás él piense en la estabilidad, en el largo plazo, en la urgente mitad de dos bocas y en un montón otro de motivos por los cuales no me hubiese dicho “anda para adelante, pibe”, si no que hubiese cambiado su opinion a un conservador “quedate, pibe”, alimentado quizás por sus propios miedos y su falta de cintura para largar todo a la mierda e irse a plantar papas al altiplano.

Y ese fue mi debate interno. «Should I stay or should I go».

No hablamos de música con Rubén. Su perfil me daba mas haberse quedado en un loop eterno en el año 1982 con Kamikaze de Luis Alberto Spinetta que Combat Rock de los Clash. No se, me dió esa sensación.

Sin embargo, si para él estar mas de 8 horas por día manejando, acariciando las bolitas de madera que lo separan de su ya ergonómico sillón gerencial en su oficina, el fiat siena año 2002, no es aburrimiento, para mi lo es estar mas de 8 horas por día sentado en mi silla de eco-cuero no ergonómica, acariciando el teclado, programando cosas que no le importan a nadie y que, a la postre, solo ayuda a una corporación a no hacer mejor su trabajo.

No fue ni es un debate ético ni que cuanto aporto al PBI de la humanidad toda. Entiendo que hay gente que hace de este mundo un lugar mejor y le pagan por ello, no es mi caso, ni ciertamente tampoco el de Rubén.

No es el qué, ni cuándo, ni dónde, ni para quien. Si no el para qué. Al no encontrar incentivos reales lo mejor es encontrar aire fresco.

Trazando un paralelismo, es como que Rubén pegue el volantazo y decida largar el tacho alquilado y decida finalmente utilizar esos dólares que le dejo Alberto, su viejo, antes de morir y animarse a comprar su fiat siena negro, con el que quizás gane algunos años buscando algo de fin de década, estimo un 2008, con el que pierda menos plata en repuestos y tenga menos dolores de cabeza. Pero por sobre todo, no tenga que salir todas las mañanas con un rojo $650 a cubrir. Paralelo extraño, pero de vuelta a lo propio.

En definitiva, zona de confort, out.

Bienvenido nuevamente el rock & roll. Bienvenido nuevamente el mundo startup. Bienvenido trabajar con amigos. Bienvenido pixel2html.com a mi vida. Auguro una próspera y duradera relación.