Rubén, parte 4.

Querido diario, extraño un poco a Rubén.

Viernes. Termina la semana para la mayoría que no soy yo, que salgo de casa cerca de las 11pm para llevar a dos personas hermosas a un bar. Hice de taxi por gusto. Queria ser Rubén por un rato. 

Salí de casa con una pasajera que levante apenas encendi el auto. Me dijo que tenia que ir a buscar a una amiga a unas cuadras y luego a un bar en Belgrano. La mire por el espejo retrovisor mientras se terminaba de maquillar, estaba hermosa. Enciendo el reloj mental y arrancamos sentido sur surcando el barrio.

Llegamos a la estacion de servicio de Av. libertador y Pedraza y se sube su amiga. Estaban vestidas igual: abrigo negro por las dudas que refresque y pantalones de animal print simil leopardo pegado al cuerpo. Risas al respecto. Iban a la misma fiesta, con la misma gente y les parecio mas gracioso que trágico; siento que estoy en el auto indicado con la gente indicada. 

Ella, la amiga de mi pasajera, me pide parar en un cajero para recargar su billetera y lo hago sin problemas. Pienso: ¿esto le molestara a Rubén? 

El reloj corre y finalmente, mientras se fijan en el quilombo de comunicacion que son los grupos multitudinarios de WhatsApp previos a una fiesta, me dicen la dirección exacta. Me para un semáforo que me da tiempo a pensar el recorrido como si tuviera 20 años en esta oficina, como Ruben.

Llegamos. Las dejo en la esquina. No dejo de mirar a la primera pasajera cuando se baja, ya maquillada y sonriente. Me pagan, saludan y disparamos deseos mutuos de una buena noche. Sonabamos sinceros aun sin saber lo que seria para cada uno una buena noche.

Se termino mi noche en 20 minutos de taxi. 

Esquivando brazos levantados y gritos de “taxi!”, agarro Juramento, Lacroze, Alvarez Thomas, La Mezzeta. 

La esperanza de encontrarme a Ruben intacta.

Lo de siempre, dos al corte y un porron. La misma barra contra la misma pared. El mismo televisor sin sonido mostrando, en este caso, el igual de intrascendente resumen de Newell’s vs. Rafaela y su fiesta de penales errados.

De Rubén ni noticias, se ve que su parada aca es la de los sabados. Los viernes descansa, no como yo.